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Variability's Influence on Language Acquisition

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Dos son compañía y tres son multitud, pero los bebés aprenden a hablar les hablen cuantos les hablen

Los bebés aprenden a hablar aparentemente sin esfuerzo, pero todavía no se sabe con exactitud cómo lo consiguen. En el marco de un proyecto financiado con fondos europeos se ha investigado si la adquisición del lenguaje mejora cuando un bebé está rodeado de muchas personas, a diferencia de solo unas pocas personas que lo cuiden.

Hay bebés que pasan la mayor parte del tiempo que están despiertos con una sola persona, mientras que otros oyen a muchos hablantes distintos. Esos bebés tal vez oigan exactamente las mismas palabras, pero sus experiencias son distintas. Los investigadores participantes en VIOLA (Variability's Influence on Language Acquisition), financiado con fondos europeos, querían averiguar si la cantidad de personas que hablan en el entorno de un niño influye en su aprendizaje del lenguaje y si es mejor que una sola persona hable todo el tiempo al niño o bien que éste se encuentre expuesto a numerosas voces. Observaron que, aunque esperaban que para los bebés fuera más difícil adquirir el lenguaje si oyen a muchos hablantes (incluso cuando hablan de manera normal, en conversaciones), aparentemente los bebés de entre cuatro meses y un año aprenden los sonidos y las palabras de todos modos. Según los indicios, los niños de corta edad son capaces de «filtrar» las diferencias entre las voces de los hablantes o de adaptarse a ellas. Los investigadores de VIOLA también hallaron indicios de que el aprendizaje de palabras y la descodificación de sonidos son habilidades que se adquieren de forma paralela. Ningún tipo de crianza es mejor Los resultados indican que la adquisición del lenguaje no es mejor ni exponiendo a los niños a grupos numerosos de personas ni si les habla una sola persona. De esto pueden extraer conclusiones las autoridades competentes en materia de crianza infantil. «Los resultados permiten formular como hipótesis que todas las clases de atención infantil son aproximadamente igual de beneficiosas y que ninguna destaca sobre las demás», aseguró la Dra. Christina Bergmann, quien dirigió el proyecto en la École Normale Supérieure de Francia. En el laboratorio infantil Los investigadores llevaron a cabo pruebas con bebés y, a la vez, ejecutaron modelos y simulaciones. Como ya se sabe mucho sobre la percepción del habla por los sistemas auditivo y encefálico, los científicos emplearon modelos ya existentes para determinar el grado de dificultad para diferenciar sonidos cuando se oyen muchas voces. Se mostró a los niños dos imágenes, por ejemplo, de un perro y de una botella. El investigador nombraba uno de los dos y comprobaba a qué imagen miraba el niño. La reacción natural cuando se sabe la palabra es mirar la imagen correcta, así que los investigadores evaluaron esa reacción en los niños. Otra prueba consistió en sentar a los niños en una sala en penumbra y, en ella, escuchar palabras inventadas mientras aparecía una imagen en una pantalla. Los científicos midieron durante cuánto tiempo les gustó escuchar, aunque en este caso no era fácil interpretar correctamente las reacciones de los bebés. «Es muy complicado porque no es tan sencillo como preguntar a los bebés [lo que están oyendo], como haríamos con los adultos. Están sentados en una sala oscura, se proyecta una imagen agradable en una pantalla y, al mismo tiempo, reproducimos sonidos. Cuando se aburren, su mirada empieza a deambular por la sala —explicó Bergmann—. Es muy indirecto». El siguiente paso consistirá en examinar de qué manera los niños aprenden palabras en el día a día. Ahora el estudio se centrará en otros aspectos fundamentales del entorno de los niños, concretamente, la manera en que hablan al niño sus cuidadores y las características del día a día de cada niño. Todos estos factores pueden ayudar a desentrañar de qué forma los niños de corta edad adquieren el lenguaje y el tipo de experiencias que necesitan para aprender palabras y, en último término, su lengua materna.

Palabras clave

VIOLA, desarrollo del lenguaje, adquisición del lenguaje, bebés, niños, desarrollo infantil, habla, lenguaje, crianza

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