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Más que un sentimiento: la ciencia del amor

Diferentes sustancias químicas del organismo controlan cada fase del amor romántico.

El Día de San Valentín ya está casi aquí. En cualquier parte del mundo, el Día de los Enamorados suele celebrarse de diferentes formas, desde regalar una caja de bombones o un ramo de rosas a agasajar con canciones de amor cursis o poemas manuscritos. Pero más allá de todos estos grandes gestos románticos, el amor empieza en el cerebro. Y ahí es donde también vive. Las flechas de Cupido están llenas de hormonas.

Así funciona el cerebro cuando se está enamorado

Tal y como se demostró en un innovador estudio, dirigido por un equipo de investigación finlandés, el amor es un proceso complejo en el que intervienen hormonas, sustancias químicas y señales generadas y transmitidas por las neuronas. Los distintos tipos de amor afectan a diferentes redes neuronales. La dopamina, la adrenalina, la serotonina y la oxitocina son las principales sustancias químicas implicadas en el amor romántico. La dopamina es la hormona del bienestar que el cerebro libera cuando se inicia una relación. Es responsable del subidón que se experimenta, del colocón constante, de las sensaciones de euforia y excitación. La adrenalina hace que el corazón lata más rápido cuando te sientes atraído por alguien. Te pones nervioso u olvidas cómo hablar con naturalidad con esa persona especial. La serotonina entra después en acción para controlar el estado de ánimo y las emociones. Te ayuda a seguir pensando en tu objeto de afecto. La oxitocina, también conocida como la hormona del amor, se libera en la fase final cuando sentimos amor y afecto. Es responsable de crear conexiones emocionales más profundas.

Una sinfonía química

«Curiosamente, la dopamina y la adrenalina tienen una estructura muy parecida, con solo unos pocos átomos de diferencia, pero su efecto es muy diferente», explicó Alex Baker, catedrático de Química de la Universidad de Warwick (Reino Unido), en una nota de prensa. «Su estructura química se imita en medicamentos como las anfetaminas y el salbutamol. Cuando se bebe alcohol, se activan los mismos centros de recompensa del cerebro, por lo que se trata solo de formas diferentes de alcanzar la respuesta de recompensa». Baker puntualizó: «Sin embargo, estas sustancias químicas no son estáticas, ya que a medida que la montaña rusa del amor pasa de la primera cita, a la angustia y a una relación duradera, su presencia cambia en el cerebro. Por ejemplo, los niveles de serotonina se recuperan, por lo que desaparecen la ansiedad y las mariposas en el estómago. La forma en que fluctúan estas sustancias químicas influye en las emociones que sentimos, así que ¿es amor o solo química?». Si todo se reduce a la química, ¿por qué no desarrollar una pócima de amor? Bueno, «desde un punto de vista biológico, uno de los mayores problemas es cómo hacer llegar las sustancias químicas, como la dopamina, al lugar adecuado en el momento adecuado. Se trata de un problema que va más allá de las hipotéticas pócimas de amor y que tiene que ver con la administración de fármacos al cerebro», añadió Baker. «La otra pregunta que hay que hacerse es ¿por qué no comprar simplemente chocolate y flores, en lugar de embarcarse en el desarrollo de pócimas de amor multimillonarias? La fenetilamina del chocolate provoca la liberación de dopamina, mientras que las flores pueden favorecer la liberación de oxitocina». ¿No estás enamorado el día del amor? No te preocupes, el amor no tiene por qué ser necesariamente romántico. El sistema de recompensa del cerebro se activa con el autocuidado y la autocompasión, y no solo cuando se tiene pareja.

Palabras clave

amor, amor romántico, química, romántico, cerebro, hormona, dopamina, serotonina, adrenalina, oxitocina, Día de San Valentín